BMW BERLIN MARATHON 2018

Sabéis eso de que una imagen vale más que mil palabras, ¿verdad?

sportograf-137565346

Pues eso. Y hasta aquí la entrada sobra la maratón de Berlín.

Vale, no, me lo voy a currar un poco más. Pero es que realmente esta imagen define a la perfección lo que llegué a disfrutar corriendo por la capital alemana (hace ya unos meses, pero es que últimamente me cuesta ponerme a escribir).

Pero antes de hablar de Berlín, vayamos atrás. De hecho, tan atrás que nos plantamos en marzo, después de la Media de Valencia. Ahí entré en una espiral de malos entrenos y demasiados antojos en lo que a alimentación se refiere que me llevaron a pinchar de lo lindo en la Cursa de Bombers primero y en la del Dir después. Me costó 7 km de la Cursa de Bombers darme cuenta de que, cuando no se puede, no se puede, y cuando la marca que supuestamente has entrenado no va a salir, hay que dejarla a un lado y disfrutar de la carrera sin mirar qué dice el Garmin. En la del Dir salí con eso aprendido, pero con unos entrenos igual de malos y más quilos de más, lo que no sólo no me permitió hacer marca, sino hacer el peor crono de la historia en una carrera que siempre es agradecida con los tiempos. En fin, que a los pocos días estaba en la dietista para quitarme esa mochila en forma de lorzas porque con la tontería estábamos en junio y tocaba ponerse las pilas, que en tres meses y medio me esperaba una maratón. Antes, una carrera de 5 km para intentar coger un poco de moral (funcionó, sólo 20 segundos más lentos que mi mejor marca en 5, teniendo en cuenta que el circuito no era nada propicio)

Las lorzas se fueron reduciendo y los entrenos fueron mejorando, con algún que otro tropiezo, que me llevó a saltarme 3 tiradas largas (una de 20, donde después de sufrir para llegar a los 10 decidí que no tenía el día, una de 27, en plena ola de calor, donde a los 13 cayó la del pulpo y la humedad se volvió insoportable y aborté después de intentar seguir durante 1 km más, y una de 26 que directamente la substituí por un poco de cinta y elíptica en el gimnasio debido a un sistema tormentoso que decidió darme la tarde).

Con todo esto, el día 14 de septiembre me planté en Berlín hecha un manojo de nervios. Porque entre las tiradas que me había saltado y que no había hecho ninguna media en competición de prueba, dudaba de si mi estado de forma estaba o no a tono con el reto que me había autoimpuesto. Y ahí estaba yo, en la feria del corredor, mirando las medallas de las Majors en el stand de Abbot, decidiendo cual de ellas era la más bonita por un lado y por el otro, pensando en quien me había mandado meterme en estos berenjenales.

En fin, que con esa mezcla de emoción y miedo por volver a enfrentarme a los temidos 42, me dirigí a recoger el dorsal.

IMG_3931.jpg

Con la parte más fácil hecha, sólo quedaba esperar al domingo. El sábado por la mañana a primera hora salí a hacer la activación pre carrera por el Tiergarden, un poco preocupada por si el parque estaría un poco solitario a las 7:30 de la mañana, pero… creo que de los 40000 que íbamos a tomar la salida el domingo, alguno que otro había tenido la misma idea que yo. Así que saludando a los maratonianos que me iba cruzando, me di una vueltecita por el parque y decidí pasar por el Reichstag y la puerta de Brandeburgo, donde se concentraban otros tantos maratonianos para hacer sus respectivas activaciones. Dicen que a quien madruga dios le ayuda. No sé si dios ayuda o no, pero que te haces unas fotos sin turistas en lugares emblemáticos, eso sí:

Como para la activación en NY me puse la camiseta de la Marató de Barcelona, pensé que era una buena tradición hacer la activación con la camiseta de la anterior maratón, así que en Berlin tocaba la camiseta de NY.

Con los deberes hechos, día de turismo (en bus y barco, nada de caminar) y de comer hidratos, esta vez nada de pasta. A mediodía comí patatas y por la noche, pizza. Y ala, a intentar dormir. La verdad es que no hay nada como madrugar los días previos para llegar a la noche antes con sueño. Me dormí enseguida y aguanté en la cama hasta las 7. Que diferencia con NY. Aquí había sido prevenida, y tenía el hotel a 10 minutos caminando de la salida y meta, y, ventajas de ser lenta, mi cajón, el último, salíamos a las 10:05, lo que me permitió bajar a desayunar a las 7:30 con la calma, volver a la habitación, prepararme y salir tranquilamente a las 9 y 20 (Kipchoge ya estaba corriendo a esas horas), hacer cola en los lavabos y plantarme  las 9:50 en el cajón. ¡Que maravilla!

El ambiente era espectacular. El speaker nos tenía bailando de lado a lado en los cajones, se respiraba un buen rollo genial, y poco a poco, fuimos caminando hasta llegar al arco de salida.

sportograf-137862765

El circuito tiene de todo, algunas calles más aburridas y otras zonas más emblemáticas. Un plus, había voluntarios con carteles que te indicaban en qué lugar histórico te encontrabas, como por ejemplo, la plaza donde Kennedy dió su histórico discurso de “ich bin ein berliner”, o la torre de telecomunicaciones del Berlin comunista.

DCIM102GOPRO

He de reconocer que el ambiente en cuanto a público no es del NY (no sé si eso es posible de superar), pero un recorrido (casi) absolutamente plano la hacen una maratón la mar de plácida. Como yo soy lenta y ya sabéis que esto de correr no es lo mío, para mí el objetivo en una maratón siempre es terminar, a poder ser dignamente pero sin mirar el crono. En Barcelona me pasé los 42 km controlando el ritmo, en NY me dejé ir un poco más pero me pudo el orgullo y apreté en los dos últimos km. En Berlín sólo miré el reloj para controlar un poco la distancia. Resultado: 1 minuto más que en NY, sufrimiento infinitamente menor. Recuerdo como iban cayendo los km y yo seguía encontrándome perfectamente. Sólo tuve un pequeño bajón en el 37,5 (¿cuando se acaba esto?), pero a esas alturas de la película en nada ves el 40. Y a partir de allí es un in crescendo de público hasta llegar a Unter den linden, avistar la puerta de Brandeburgo (gallina de piel), cruzarla, pararse delante del fotógrafo y recorrer los 195 metros restantes con la emoción que siempre conlleva.

sportograf-137567300.jpg

Y no por último menos importante, esta magnífica maratón fue doblemente especial. Porque a parte de disfrutarla al máximo, puedo decir que corrí la maratón donde Eliud Kipchoge pulverizó el record del mundo. ¡¡¡Lo hizo mientras yo aún me encontraba en el km 10!!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s